El Colegio San Ignacio de Loyola se encontraba ante el desafío de proyectar su crecimiento para responder a una nueva etapa institucional: la transición hacia un modelo educativo mixto, el fortalecimiento de su vínculo con la comunidad y la mejora progresiva de su infraestructura.
Nuestra propuesta partió de una visita al campus y de un proceso de análisis que permitió comprender cómo estudiantes, docentes, familias y comunidad utilizaban realmente los espacios. Este acercamiento permitió identificar oportunidades que iban más allá de la construcción de nuevos edificios, descubriendo formas de optimizar la infraestructura existente, recuperar espacios subutilizados y mejorar el funcionamiento general del colegio.
El master plan se estructuró sobre tres objetivos principales: acompañar la transformación hacia un ambiente educativo mixto, consolidar al colegio como un referente para la comunidad piurana y promover una infraestructura orientada al confort climático y al bienestar de sus usuarios.
A partir de estos objetivos se plantearon estrategias para potenciar las áreas verdes, fortalecer la relación entre aprendizaje y naturaleza, revalorizar espacios existentes, integrar equipamientos de uso comunitario y generar nuevas oportunidades de crecimiento sin comprometer la identidad histórica de la institución.
Más que una propuesta de ampliación, el proyecto buscó construir una visión de largo plazo capaz de acompañar la evolución del colegio durante las próximas décadas, equilibrando tradición, innovación y sostenibilidad.
Concurso Master Plan Colegio San Ignacio de Recalde | Piura
DATOS:
Ubicación: Piura | Perú
Operador: La Compañía de Jesús. Orden Jesuitas. Año de Proyecto: 2025 (Concurso)
Área Techada: 20,543 m² Tipología: Educación Inicial, Primaria y Secundaria
Crecer sin perder la esencia La estrategia del master plan no consistió únicamente en incorporar nuevos espacios, sino en entender qué elementos del campus debían preservarse, cuáles podían transformarse y dónde existían oportunidades para crecer de manera más eficiente. A partir de esta lectura, se planteó una estructura capaz de acompañar la transición hacia un colegio mixto, fortalecer su vínculo con la comunidad y mejorar las condiciones de confort y uso del campus, aprovechando al máximo la infraestructura existente antes de recurrir a nuevas intervenciones.
La biblioteca como parte de la vida cotidiana Tradicionalmente, las bibliotecas suelen ubicarse en las zonas más aisladas de los colegios bajo la premisa de que el silencio y la concentración dependen principalmente de la distancia respecto a los espacios de mayor actividad. En esta propuesta buscamos replantear esa lógica. En lugar de relegar la biblioteca a un espacio periférico, la incorporamos al corazón de la vida estudiantil, junto a las principales áreas de encuentro y recreación. El objetivo fue que los estudiantes la perciban como un lugar al que desean acudir de manera natural, asociándola con la curiosidad, el descubrimiento y el disfrute, y no únicamente con la obligación académica. Las condiciones de confort acústico se resolvieron mediante estrategias de diseño, materialidad y acondicionamiento especializado, permitiendo que la biblioteca mantenga espacios adecuados para la lectura y el estudio sin renunciar a una ubicación central dentro del campus. Creemos que el aprendizaje ocurre con mayor facilidad cuando forma parte de la experiencia cotidiana de los estudiantes y no cuando se encuentra aislado de ella.
La visita permitió descubrir que la necesidad no era una capilla más grande, sino una mejor integración entre el espacio interior y exterior para acoger a una comunidad más numerosa.
Una capilla como hito a la comunidad, pensada para crecer con la comunidad sin incrementar innecesariamente el área construida.