Colegio Hiram Bingham
Un viernes por la tarde nos llamaron para pedirnos un presupuesto. Para el domingo.
Lo entregamos. El domingo mismo estaba aprobado. El lunes ya estábamos recorriendo el colegio.
Cuando entramos, entendimos todo.
Una vía nueva había atravesado el terreno del Hiram Bingham y lo había partido en dos. Literalmente. Primaria e inicial habían quedado aisladas: sin acceso peatonal, sin acceso vehicular, sin conexión con secundaria, con administración, con las zonas deportivas, con todo lo que hace que un colegio funcione como comunidad.
Pero el daño no era solo físico.
Se había roto la unidad que define a ese colegio. Antes, el ingreso era el corazón: un espacio que te absorbía, que te hacía parte. El niño llegaba, descubría el espacio, y sin sentir tensión ni riesgo encontraba a sus amigos, su comunidad, su lugar. Había una malla de flujos naturales que conectaba todo. Eso había desaparecido. También el espacio icónico del ingreso, la identidad visual del colegio. Y con la vía encima, los metros cuadrados de esparcimiento de los niños se habían reducido.
No nos pidieron que diseñáramos algo nuevo. Nos pidieron que recuperaran lo que se había perdido.
Antes de hacer cualquier trazo, hicimos algo que para nosotros es parte del trabajo: entender de verdad el problema. Analizamos los flujos de circulación, el impacto en las dinámicas de cada nivel, las restricciones políticas y técnicas de cada alternativa. Llegamos a dos propuestas: un deck sobre la calle y un túnel bajo la misma. Esta última, aunque inicialmente no nos convencía, resultó ser la más completa: resolvía la circulación, era viable política y económicamente, y nos abría la posibilidad de devolver algo más que un paso.
Pero en ese mismo análisis entendimos algo más: conectar los dos trozos del colegio no era suficiente. Los problemas de fondo seguían ahí. Así que, en el mismo plazo que nos habían dado, expandimos el encargo hacia un plan maestro que abordara todo de manera integral y le devolviera al colegio lo que había perdido de verdad.
El nuevo ingreso por la calle Vicus dejó de ser vehicular para ser completamente peatonal. Un espacio verde que conduce a un área aún más amplia, con canchas, con aire, con la amplitud que el colegio siempre tuvo. Los autos bajaron al sótano, ubicado bajo las áreas no construidas para optimizar costos sin afectar el programa. Los alumnos de inicial, primaria y secundaria llegan con seguridad, se distribuyen con naturalidad desde una ludoteca de espera y el colegio vuelve a funcionar como una sola malla. Administración quedó agrupada en un edificio nuevo con acceso directo desde la calle El Farolito: los padres ya no tienen que cruzar pabellones académicos para hacer un trámite.
Empezó como una emergencia de viernes. Terminó siendo una recuperación de identidad.
Eso es lo que hacemos cuando nos llaman con urgencia: no solo respondemos rápido. Respondemos bien.
Devolver el lugar al que uno quiere llegar.
DATOS:
Ubicación: Paseo de la Castellana, Surco, Lima, Perú. Operador: Hiram Bingham Año de diseño: 2025 Tipología: Educación Inicial, Primaria y Secundaria.